#TRANSFORMADORAS de OIM y USAID llega para contar el poder de las mujeres en las regiones


Date Publish: 
Miércoles, Marzo 7, 2018
Tags: 
#Transformadoras, Mujeres, OIM, usaid

Las mujeres, con su liderazgo, participación política, empoderamiento, resistencia y la reivindicación de sus saberes ancestrales, transforman cada día no sólo sus vidas, sino la de sus familias y comunidades, inspirando y abriendo camino para la paz en igualdad y la equidad de género en Colombia y el mundo.

De ahí que OIM y USAID hayan pensado en la iniciativa #Transformadoras con la cual se busca el reconocimiento y visibilidad de mujeres, niñas y adolescentes como líderes políticas y sociales, que a través de sus acciones de incidencia y resistencia aportan a la construcción de la paz.

Aquí algunas de esas historias que han logrado ser #Transformadoras de las regiones de Colombia.

Carmen Lilian Zape Paja es una lideresa indígena Nasa del resguardo de Caloto, Cauca. Ha dedicado su vida a velar porque la población en situación de discapacidad de su comunidad y municipio cuente con los elementos necesarios que le permitan llevar una vida en condiciones dignas. Fue elegida  Mujer Cafam Cauca 2015-2016. Trabajó en el Programa de Reintegración y Prevención de Reclutamiento (RPR) de USAID y OIM como facilitadora del proyecto ‘Construcción de Mecanismos de Protección para la Población con Discapacidad y/o Dones Espirituales en el Resguardo Indígena Huellas, con énfasis en prevención de reclutamiento y reintegración de excombatientes’,  entre 2017 y enero de 2018. Bajo su liderazgo se realizaron talleres de sensibilización sobre el tema de discapacidad dirigidos a toda la comunidad, lo que permitió visibilizar la situación de esta población con dones espirituales,  identificar los riesgos de violencia sexual, utilización y reclutamiento de niños, niñas y adolescentes asociados a discapacidad, y construir mecanismos de prevención con énfasis en lo artístico y lo comunitario, como la obra de teatro “Sembrando un Sueño”, desarrollada junto a la Casa de los Oficios del Corazón Dyil Wala.  La obra evoca los procesos de exclusión que viven las personas con discapacidad en diferentes ámbitos de su vida, con miras a lograr un proceso de reconciliación y de consolidación de la paz en los territorios más golpeados por el conflicto armado.

 

 

Bellarmina Gutiérrez Herrera de Chigorodó, Antioquia, una de las regiones más afectadas por el conflicto armado en Colombia es hija de campesinos cordobeses (Costa atlántica colombiana), de nueve hermanos, ella ocupa el puesto octavo. Es una sobreviviente de violencia sexual y reclutamiento ilícito en el marco del conflicto armado colombiano. Participa en una estrategia de reparación integral de mujeres víctimas de violencia sexual que lidera la Unidad para las Víctimas, entidad nacional a cargo de la reparación integral en Colombia en el marco de la justicia transicional. Esta participación ha contado con el apoyo del Programa de Fortalecimiento Institucional para las Víctimas (VISP) financiado por USAID e implementado por la misión de OIM en Colombia.  Adicionalmente, Bellarmina participa en un proceso de recuperación emocional autodirigido, donde intenta, a partir de la literatura autodidacta, superar los miedos de la guerra y todas las secuelas que le dejó. Tiene cuatro hijas, que son la razón de ser de su existencia, y acompaña a otras mujeres a través de la Asociación de Mujeres Emprendedoras (ASOMUES) a afrontar la vida de manera creativa y productiva. Sus iniciativas de teatro han sido formativas y dan esperanza a las mujeres que han vivido los hechos violentos.  Su voz ha sido la voz de mujeres víctimas de la región donde actualmente habita, visibilizando la importancia de la trasformación individual y colectiva para superar los efectos del conflicto armado en sus vidas. Es una abanderada de la importancia del apoyo psicosocial, la sanación y la resiliencia y su poder transformador.

 

 

María Roa y Claribed Palacios de Apartadó y Nuquí, respectivamente, llegaron muy jóvenes a Medellín por causa de la violencia armada que afectó sus territorios. Hoy en día son la presidenta y secretaria general de la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico (UTRASD), un sindicato de  lideresas que desde 2013 se unieron para promover y exigir los derechos laborales y humanos de las trabajadoras domésticas en todo el país. María y Claribed son mujeres negras que tuvieron que sobrevivir contextos de conflicto armado,  desplazamiento, desigualdad social, discriminación racial y explotación económica; pero desde sus roles de resistencia y empoderamiento se organizaron políticamente como mujeres de los pueblos étnicos para exigir y reivindicar sus derechos humanos. Desde el sindicato ha alcanzado importantes logros legislativos, como la expedición de la Ley de Prima para trabajadoras domésticas en 2016, entre otras muchas victorias legales y de incidencia en política pública para garantizar la dignidad y la remuneración justa del trabajo doméstico. Ellas no sólo han puesto en la agenda pública la garantía de derechos para las mujeres que realizan trabajo doméstico, sino también la visibilización del trabajo doméstico como un trabajo que debe ser reconocido, justamente remunerado y repartido equitativamente. Ellas han representado y llevado la voz de las mujeres negras y trabajadoras colombianas a México, la Universidad de Harvard en Estados Unidos y en Brasil, entre otros países. En marzo de 2018 representarán al país en la Conferencia Global de Trabajadores Africanos en Londres, con el apoyo del Programa de Inclusión para la Paz (IPA) de USAID y OIM.

 

 


Notas de prensa: 
Inclusión para la Paz - IPA