Género, reintegración, convivencia y paz como cultura en Caquetá


Fecha de publicación: 
Viernes, Mayo 19, 2017 - 18:45
Tags: 
Irene, La Montañita, caquetá, pedagogía para la paz

Construir puentes de convivencia entre víctimas, excombatientes y comunidades con enfoque de género es el objetivo de esta iniciativa que se adelanta en La Montañita, Caquetá.

El enfoque de paz territorial que ha planteado el Gobierno Nacional, convierte a las regiones, los municipios y comunidades en el escenario por excelencia de la construcción de la paz. Por esta razón, son necesarios los esfuerzos que contribuyan a superar las barreras entre la reparación a las víctimas, la política de reintegración de excombatientes, y el reconocimiento de las comunidades receptoras. La convivencia en los territorios implica reconstruir relaciones y la confianza, con estrategias pedagógicas camino a la reconciliación, para transformar prejuicios, miedos, imaginarios y posturas que reproducen la mutua segregación.

Con el apoyo del Programa de Reintegración y Prevención de Reclutamiento (RPR) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), se desarrolla en La Montañita (Caquetá), la iniciativa ‘Irene: Género, Reintegración, Reconciliación y Paz como Cultura’, bajo el liderazgo de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) y el Observatorio de Paz dirigido por Vera Grabe, aplicando una metodología basada en un piloto que fue desarrollado en 2015, con un grupo de mujeres en San Agustín y Pitalito, en el Huila, y una experiencia en la ciudad de Ibagué.

Actualmente, cerca de 23 mujeres, 8 niñas, 3 hombres y 6 niños, hacen parte de este proceso que busca contribuir a la reconciliación y a la convivencia entre víctimas, población excombatiente en proceso de reintegración y comunidad receptora de estas poblaciones, mediante el fortalecimiento de actitudes, capacidades y habilidades en temas relacionados con la paz, por medio de actividades de reencuentro, aplicando el modelo ‘Irene’.

Sandra, una joven desmovilizada de 21 años, que fue reclutada cuando tenía 13 y que participa desde hace tres años en la ruta de reintegración de la ACR, hace parte del grupo de La Montañita donde se realiza ‘Irene’. Ella cuenta que le  gusta mucho el enfoque de los encuentros en los que está participando.  “Abordamos los temas de estigmatización entre víctimas y desmovilizados. Eso me ha impactado, porque es algo que tememos mucho, el rechazo de la gente.  Participé en el juego de pacicultura, expuse parte de mi vida, reflexioné y recibí retroalimentación de las otras personas de la comunidad y víctimas que participan en el grupo, fue muy bonito escucharlos hablar sobre mí con cariño, y como resaltaban mi cambio de rol en el conflicto armado”, manifiesta.

Vera Grabe destaca que ‘Irene’ es un proceso que busca, desde la pedagogía de paz, generar procesos de reconciliación desde la base, reconocimiento de vínculos como seres humanos para encontrar un horizonte común de paz y que invita a las personas en proceso de reintegración a repensar las relaciones, su proyecto de vida, y a comprender que, la paz no es solamente un acuerdo sino una posibilidad de transformación y acción en comunidad.

“Buscamos que estos modelos pedagógicos tengan incidencia en las comunidades, transcienda a quienes están en los territorios pero, sobre todo, que las comunidades que sufrieron la guerra y las personas que estuvieron en la guerra encuentren caminos de hacer paz, de transformación y nuevos liderazgos de la comunidad”, agrega la antropóloga.

 

Así funciona ‘Irene’

El proceso tiene una duración de cuatro meses en los que se adelanta formación en competencias de paz o competencias “pacicultoras” con la comunidad y con profesionales de la ACR, por medio de encuentros presenciales en los que se hace un acercamiento a la paz como posibilidad de transformación en la vida cotidiana, ética del cuidado, herramientas para afrontar la discriminación y estigmatización, reconciliación y convivencia. Paralelamente, se abre un espacio de multiplicación en familia y comunidad para enriquecer aprendizajes, herramientas y competencias vividas y aprendidas, con tutorías personalizadas por parte del equipo pedagógico.

Cristina Alzate, gerente de Reintegración Social y Comunitaria de OIM, destaca ‘Irene’ como una apuesta movilizadora de oportunidades de convivencia y reconciliación entre las víctimas, personas en proceso de reintegración y la comunidad receptora.

“Es algo necesario y que fortalece la reintegración de excombatientes en los territorios. Es una experiencia pedagógica que articula el arte a una vivencia de reconciliación, para transformar y resignificar la vida, el sentido de país y las relaciones con los demás, aportando elementos de construcción ciudadana en entornos de posconflicto”, explica Alzate.

Experiencias internacionales y en el país en procesos de reintegración demuestran la importancia del enfoque comunitario de las Políticas de Reintegración, a través de estrategias de participación, en donde los excombatientes sean parte activa de la solución de los problemas de sus comunidades receptoras, teniendo en cuenta cada contexto y las particularidades históricas, sociales, políticas y económicas en cada región.

Sandra resalta que “Irene le aporta a la comunidad de La Montañita porque, a través de actividades tan pedagógicas, podemos llegar a la reconciliación y a la resolución pacífica de conflictos. De una forma dinámica aprendemos a dejar el estigma que uno mismo se tiene por ser desmovilizado. Me parece muy valioso que por medio de un juego seas capaz de decir que eres desmovilizado, pero también contar todo lo bueno que has hecho después. Es decir, reconocerse como desmovilizado pero también como ciudadano común y corriente. Ha sido una experiencia que ha aportado a mi proceso de reintegración”.

Entre tanto, Vera Grabe, quién hizo parte del proceso de paz del M-19 en1990, cuando decidió dejar atrás la lucha armada y apostar por las transformaciones políticas, concluye que “para quienes hemos estado en la guerra, la paz como cultura y la pedagogía para la paz, son muy importantes, porque nos permiten encontrar nuevas formas de ser. No solamente es dejar el arma, no solamente se trata de perspectivas políticas, es entender que la paz significa nuevas formas de ser, nuevos relacionamientos con la familia, y ampliar las posibilidades de acción desde la paz”.

Esta experiencia en Caquetá es única, entre otras razones, por la participación de hombres en el enfoque de género. La nueva herramienta pedagógica nombrada “El hombre que me enseñaron a ser y el hombre que decido ser”, permitió que los hombres participantes pudieran hablar desde sus propias emociones, de manera que se  fortalece la cercanía con los hombres, para mantener la expresión desde la emoción.  Otro aspecto para destacar es que se logró la participación de personas de zonas rurales, lo que permite una comprensión más amplia del territorio, lo cual es clave en este momento en que, parte de los esfuerzos de la cooperación, se enfocan en fortalecer las capacidades de los municipios donde se está llevando a cabo el proceso de sustitución de cultivos ilícitos, como es el caso de La Montañita.

El próximo 27 de mayo de 2017, en La Montañita, se tiene previsto el cierre de este proyecto y la socialización de los aprendizajes de los participantes a la comunidad.

 

Contacto de prensa:

Observatorio de Paz: Carolina Cortés | Cel: 3203301136 | Correo: carolina.cortes@obserpaz.org


Notas de prensa: 
Reintegración y Prevención del Reclutamiento (RPR)