
En el 2005, 43 familias de la comunidad Dachidana llegaron al El Dovio (Valle del Cauca) procedentes de tierras boscosas en el departamento del Chocó. Está comunidad que nada entiende de guerra, tuvo que vivir la pesadilla del desplazamiento forzado cuando grupos armados ilegales se apoderaron de su territorio, viviendas, animales y cultivos.
Tras este hecho, los miembros de la comunidad Dachidana buscaron refugio en el Cañón de Garrapatas, región donde habitan por tradición los indígenas Embera Chami del Valle del Cauca, una zona de difícil acceso, rodeada de imponentes montañas que sólo se atraviesan a lomo de mula.
Albeiro Guasiruma, Gobernador de la vereda La Dorada en El Dovio y miembro de la comunidad, recuerda que no fue fácil dejar parte de su historia para vivir el desarraigo y la pobreza en una tierra desconocida. Esta comunidad que habita en las cordilleras, sabía que para reconstruir sus vidas debían trabajar en equipo y hacer grandes esfuerzos para conservar su cultura.
Frente a esta situación, en el 2009 la Organización Indígena del Valle del Cauca (Orivac) evidenció la problemática ante el Programa de Atención a Población Desplazada y Comunidades Vulnerables, financiado por la Agencia del Gobierno de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y que cuenta con el apoyo técnico de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
USAID y OIM convocaron a ACCIÓN SOCIAL, El Ministerio del Interior y de Justicia, la Gobernación del Valle del Cauca, a las Alcaldías de El Dovio y Bolívar, autoridades tradiciones y a la misma comunidad para construir e implementar una estrategia encaminada al restablecimiento social y económico de los Dachidana.
El compromiso de todas estas instituciones comenzó con el fortalecimiento de los planes de vida de este pueblo indígena, herramienta que orienta a la comunidad Dachidana, en el cómo pervivir como pueblo en medio de la violencia generada por los grupos armados ilegales, participar de los mecanismos interinstitucionales que facilitan sus procesos de reestablecimiento socioeconómico desde el enfoque diferencial, étnico, territorial, en procura del goce efectivo de sus derechos, además de fortalecer el trabajo en equipo y mejorar las relaciones familiares.
La estrategia también planteó como objetivo mejorar las condiciones de salud en la región de los cañones de Garrapatas y Sanquininí. Para lograrlo, 67 líderes indígenas de estas comunidades recibieron capacitaron en su lengua sobre vigilancia epidemiológica y nutricional, fortalecimiento de saberes curativos ancestrales y conocimiento básico sobre medicina occidental. Con este proceso de capacitación los líderes aplican sus conocimientos en beneficio de los 3.600 indígenas entre Emberas y Dachidana que habitan la región.
Al reto de mejorar la calidad de vida de la comunidad Dachida se suma las acciones en seguridad alimentaria. Para la realización de estas, las instituciones participantes realizaron reuniones con la comunidad Dachidana para concertar y planificar la siembra de productos que aumentarán la oferta de alimentos y mejoran la nutrición de la población. Hoy luego de un año y tres meses de haber iniciado la estrategia, la comunidad ha puesto en marcha nueve espacios agropecuarios donde se produce arroz, maíz, frijol, hortalizas, yuca, además de la cría de gallinas y cerdos.
También los Dachidana participan activamente en la planificación, diseño y construcción de 43 viviendas, acordes a su cosmovisión.
“Estos proyectos poco a poco nos han quitado el miedo a quedarnos” menciona Omaira Onogama, ama de casa y artesana de la comunidad Dachidana “hoy sabemos que tenemos que trabajar duro, no sólo para que tengamos nuestros cultivos y casitas sino para no dejarnos sacar de nadie más”. |