
“Acá en Nariño producimos el mejor café del mundo”
José Herney López lleva más de 45 años produciendo el que, él dice, es el mejor café del país. Desde niño aprendió a trabajar la tierra y durante toda su vida ha visto crecer los cafetales y recoger uno a uno los granos maduros de café.
Junto con su esposa, sus hijas y nietos, hace parte de las 35 familias de la Asociación de Productores Nueva Esperanza de la vereda Rosapampa en el municipio La Florida.
A su vez, estas familias son parte de un grupo de 1.960 caficultores quienes gracias a un proyecto apoyado por Empresas de Nariño, la Agencia del Gobierno de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), han podido modernizar sus cultivos y hoy en día tienen mejores oportunidades para la comercialización de su producto.
Antes del proyecto todo era completamente diferente, explica José Herney “nosotros conocíamos empresas comercializadoras de café pero no recibíamos capacitación ni acompañamiento. Todo el mundo nos decía que nuestra zona produce uno de los mejores cafés del país pero no teníamos apoyo de nadie” .
Cuando José Herney dice que su región produce “uno de los mejores cafés del mundo” no está mintiendo. Desde su finca, los visitantes pueden tener una amplia vista del volcán Galeras. Los expertos dicen que esta área produce una especie de café caracterizada por su acidez y sabores cítricos, producto de los residuos volcánicos presentes en el suelo.
Este es precisamente el sabor que los clientes de Starbucks alrededor del mundo sienten cuando ordenan una taza de “Nariño Supremo”.
Paralelamente, la riqueza natural de Nariño no solo es buena para la producción de café. Los grupos ilegales han encontrado en esta región espacio para los cultivos ilícitos y el transporte de drogas y armas ilegales.
La familia de José Herney, al igual que sus compañeros del proyecto, han sido víctimas de los hostigamientos de los grupos armados que operan en la región, quienes han afectado no sólo su estabilidad física y mental sino que además, han perjudicado profundamente su situación socio-económica.
“Cuando llegaron las personas de Empresas de Nariño y nos dijeron que nos asociáramos para trabajar con ellos, nosotros lo pensamos, pues uno siempre es desconfiado, pero luego de pensarlo, con mucha fe y esperanza, en que podían mejorar nuestra situación decidimos participar”. Fue así como él y las familias productoras de Rosapampa decidieron asociarse y vincularse al proyecto.
A sus 60 años, José Herney aprendió lo que nunca pensó que le enseñarían. “Con las capacitaciones que nos han dado nosotros hoy sabemos de técnicas para seleccionar y recoger el café, el proceso del secado, el tratamiento para enfermedades como la rolla o la broca y así mejoramos el producto que le entregamos a la empresa”.
Así mismo uno de los mayores aprendizajes es que trabajar juntos, en asociaciones de productores, es mejor que trabajar individualmente. En grupo se benefician mutuamente de sus desarrollos y aprendizajes y entregan un producto de calidad a los compradores. De la misma forma, obtienen mejores pagos y beneficios al vender en grandes cantidades.
De hecho, la Asociación Rosapamba, a la que pertenece José Herney, es la campeona de la “Carrera Cafetera” una iniciativa que premió a tres organizaciones de productores por su volumen de ventas, la asistencia a capacitaciones técnicas y ambientales y la aplicación de las recomendaciones hechas por los expertos que apoyan el proyecto.
El medio ambiente es importante
El cuidado medio ambiental ha sido también un elemento especial dentro del proyecto. “A nosotros nos han enseñado no sólo a manejar los cultivos de café, pero además sabemos que tenemos que sembrar las barreras vivas para que nos sostengan el terreno, tenemos que cuidar la naturaleza y mantener vivas las fuentes de agua” explicó José.
Es precisamente esta, una de las razones por las cuales Rainforest Alliance decidió certificar 543 fincas cafeteras propiedad de estas familias, incluyendo la de José Herney, por ser negocios sostenibles que preservan la biodiversidad de su región y por mantener buenas prácticas sociales y laborales.
Con esta certificación, los pequeños productores de café pueden vender su fruto a un mejor precio a aquellos compradores inteligentes que están dispuestos a pagar un poco más por productos que son social y ambientalmente responsables.
El futuro
Para él el futuro de quienes han participado en el proyecto ha cambiado para siempre: “hemos dejado de ser campesinos recolectores de café y nos hemos convertido en técnicos y conocedores del tema”.
Empresas de Nariño es el comprador directo del producto de los trabajadores, lo que permite que los productores obtengan un mejor precio que al comercializarlo a través de intermediarios. A su vez, este café es vendido a Starbucks y a clientes especiales en otros países.
José y los compañeros de su asociación seguirán trabajando juntos, pues se han dado cuenta que al trabajar juntos han forjado lazos de comunidad y vecindad que les permitirán continuar golpeando puertas y aprovechar de mejor manera las oportunidades que se les presenten en el camino.
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